domingo, 16 de enero de 2011

El último guión




Les ofrecemos el comentario de don Pedro Herranz al documental acerca de la vida de Luis Buñuel. Aprovechamos para recordarles que, en la siguiente sesión del 28 de enero, podremos deleitarnos con la película "Viridiana" del mismo director, y con una sorpresa.




EL ÚLTIMO GUIÓN




14 de enero de 2011
Hay ocasiones en las que un “producto cultural”, con todo lo mal que pueda sonar la expresión, acaba yendo a parar a la “inmensa minoría”. Puede ser el caso de esta tarde; pero no se preocupen; les aseguro que no se van a arrepentir.

Aunque estoy seguro de que todos ustedes conocen al genial sordo aragonés, quizá no esté de más recordar algunos datos básicos de Luis Buñuel.

Nació en Calanda, en febrero de 1900 (cumpliría ahora 111 años), pero murió habiendo cumplido solo 83. Hombre de muchas patrias: España, Méjico, Francia (residió también en Estados Unidos, pero quizá en el mundo de Hollywood no se sintió nunca a gusto; ni ellos con él).
Situemos su infancia y juventud en Zaragoza; su primera madurez en Madrid y tengamos en cuenta el entorno social del primer tercio del siglo XX en España y en Europa. ¿Cómo fue posible que el hijo de unos padres tan bien acomodados (terrateniente él, de familia rica ella) se interesara con tanto ahínco por los temas sociales? Su lucidez, su inteligencia y la Residencia de Estudiantes en Madrid pueden tener la explicación.

Lo habían mandado allí para que estudiara ingeniería, pero él se cambió en cuanto pudo a los estudios humanísticos. El conocimiento y la convivencia con genios de su época en la Residencia de Estudiantes, como Dalí y Lorca, enriquecieron y ampliaron su formación. Lo mismo que ocurre en París a través de su relación tan profunda con los surrealistas.

Dos de sus primeras películas, “Un perro andaluz” y “Las Hurdes, tierra sin pan”, están claramente marcados por esos dos aspectos fundamentales que he mencionado: el surrealismo y el conocimiento de la realidad más dura y cruel de la España pobre de aquellos años. “Las Hurdes” fue prohibida incluso en tiempos de la República.

Francia, Estados Unidos... pongan la guerra civil por medio y el odio que inspiró contra todo lo que fuera la cultura que ayuda a abrir los ojos y entenderán la ausencia de Buñuel de España. Quizá algunos de ustedes recordará aquella pregunta que decía “¿Qué país es ese en el que Picasso no pinta, Pau Casals no toca y Buñuel no rueda películas?”

Se marcha de Estados Unidos, donde se le rescinden sus contratos al ser acusado de ateo y comunista –no les cuento por quién-  y comienza su periodo mejicano, posiblemente el más productivo. Destacaremos dos títulos “Los olvidados” (prohibida también en Méjico hasta que fue reconocida en Europa) y “Nazarín”.
Se atreve a volver a España a principios de los sesenta y a rodar “Viridiana” (podremos verla aquí el día 28) que, al igual que algunos de sus títulos más conocidos que vinieron después, (“Tristana”, “El ángel exterminador”, “El discreto encanto de la burguesía”, “El fantasma de la libertad”... )triunfaban en los festivales europeos y eran admirados por la crítica y los espectadores... europeos, mientras eran prohibidos en las salas... españolas hasta bastantes años después.

Su hijo mayor, Juan Luis Buñuel y un estrecho colaborador suyo durante veinte años, Jean Claude Carriere, nos muestran en “El último guión”, a través de sus diálogos llenos de ironía y conocimiento, la peripecia personal y cinematográfica  de Luis Buñuel que exhaló su “(Mi) último suspiro”, como él titula sus memorias, en Méjico, en 1983.

Una información para quien pueda disfrutarla: “ISPANSI, Españoles” la segunda película de Carlos Iglesias, se presenta en el festival de cine de Solothurn el día 21, a las 17.45h y el 26, a las 20.30h. 

viernes, 14 de enero de 2011

Sesiones de Procine el 17 de diciembre de 2010: "De Profundis" y "Pantaleon y las Visitadoras"

Estimados amigos:


A continuación publicaremos las dos últimas presentaciones de don Pedro Herranz, que realizó el día 17 de diciembre de 2010.


!Aprovechamos para desearles un Feliz Año Nuevo 2011!



"De Profundis"

Sesión infantil del 17-12-2010 presentada por alumnos de la 4ª clase de Lengua y Cultura Españolas

(Todos)  Muy buenas tardes .

Como la película de hoy no tiene palabras, vamos a decir nosotras unas pocas.

¿En qué parte de España casi siempre está presente el mar?

¿En qué parte de España hay mucha gente que vive del mar?

¿Y en qué parte de España también hay mucha gente que desaparece y muere en el mar?

(Todos) En Galicia.

¡Correcto!  Pues esta película está hecha en Galicia.

¿Y dónde hay maravillosos dibujantes...

Tan maravillosos que saben hacernos ver la realidad con otros ojos...

Y llenar de color y de luz los momentos más difíciles...

Y ayudarnos a comprender las dificultades de la vida con una sonrisa?

(Todos) En Galicia también.

De acuerdo, de acuerdo. Para que no nos digáis otra vez que en Galicia, ya os lo decimos nosotros:

La música que acompaña la banda sonora de la película también está interpretada por la orquesta sinfónica de Galicia.

¡Y ahora, mucha atención, por favor!

La película es lenta, lentísima y el que tenga prisa y quiera correr no va a entender nada.

¿Queréis entenderla y pasároslo bien?

Pues entonces, calma, mucha calma, respirad hondo, poneos cómodos en vuestros asientos...

Escuchad la música...

Guardad silencio...

Entrad dentro de los colores...

Observad bien las caras...

Cerrad los ojos, de vez en cuando, para entender mejor...

(Todos) ¡Ojo! ¡No os durmáis!

Seguro que, si lo hacéis así, os gustará mucho."





"Pantaleón y las Visitadoras"



17 de diciembre de 2010
La película de hoy está basada en la novela del mismo título cuyo autor es Mario Vargas Llosa, flamante premio Nobel de Literatura. ¿No les parece que sería oportuno oir algunos fragmentos de su discurso de hace dos semanas en Estocolmo? Donde dice “literatura”, “ficción”, “contadores de historias”, “fabuladores”... pongan ustedes también “cine”
Gracias a la literatura, a las conciencias que formó, a los deseos y anhelos que inspiró, al desencanto de lo real con que volvemos del viaje a una bella fantasía, la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas. Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. 
Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión. Quienes dudan de que la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes. 
Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor.
La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. 
La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez.
Enfrentándonos a los fanáticos homicidas defendemos nuestro derecho a soñar y a hacer nuestros sueños realidad.
Por eso, hay que repetirlo sin tregua hasta convencer de ello a las nuevas generaciones: la ficción es más que un entretenimiento, más que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. 
Nada ha sembrado tanto la inquietud, removido tanto la imaginación y los deseos, como esa vida de mentiras que añadimos a la que tenemos gracias a la literatura para protagonizar las grandes aventuras, las grandes pasiones, que la vida verdadera nunca nos dará. 
Las mentiras de la literatura se vuelven verdades a través de nosotros, los lectores transformados, contaminados de anhelos y, por culpa de la ficción, en permanente entredicho con la mediocre realidad.
Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible."